APUNTES DE MI TIERRA: LA PLAZA DE SAN JUAN DE DIOS

25 AGOSTO 2011

Uno de los lugares que primero vemos al llegar a Cádiz es la Plaza de San Juan de Dios. Antesala actual de la ciudad, sirve de Hall de recepción a cuantos visitantes llegan a ella en Barco, Tren o Autobus, pues es en sus proximidades donde tienen parada final de estos medios de transporte.

Actualmente es una amplia plaza, un poco amorfa, aunque alargada, que situa al ayuntamiento fernte al mar. Si nos situamos frente a él podemos distinguir cuatro zonas. Al frente (sur) como decimos la impresionante portada del ayuntamiento preside la plaza. Al este un barrio forjado en el siglo XVIII en lo que serían los arrabales del barrio de Santa María; a nuestra derecha las casas que conforman la plaza de San Juan de Dios, tambien del XVIII, y los multiples restaurantes con sus terrazas que le dan vida a esta animada zona y a nuestra espalda, hacia el norte, la Puerta Real del muelle.

Pero esta plaza no ha sido siempre así. En su dilatada historia ha pasado por numerosos cambios hasta tener la configuración actual.

Esta plaza comenzó a formarse en el siglo XV, lo que le dá el caracter de ser la más antigua que se conserva de la cuidad, al necesitar la ciudad expandirse de la vieja villa medieval hacia afuera. El recinto amurallado se quedaba pequeño para una ciudad en crecimiento. A este lado de la muralla se encontraba un arenal que daba al mar. Como quiera que la sedimentación habia sellado el canal Bahia-Caleta que en tiempo pre-romano dividía la isla de Gades en dos más pequeñas (Erytheia y Kotinoussa) esta parte formaba un pequeño puerto natural de arenas que además quedaba protegido de los temporales al encontrarse en la bolsa de la Bahia. Así pues este terreno se fué ganando al mar, hasta conformar una plaza a la que en aquel momento se la llamó Corredera de las Aguilas, o simplemente, Corredera. El edificio del "ayuntamiento" se encontraba entonces dentro de la ciudad amurallada. Por lo que nos llega, sabemos que tenía un reloj y una campana, que era la encargada de dar la alerta de los grandes acontecimientos o sucesos. Y murió haciendo su cometido. Durante el Asalto Anglo-holandes de 1596 un cañonazo de la flota del Conde de Essex la borro del mapa, destruyendo además parte del edificio municipal. Así las cosas en el siglo XVI se planea una nueva reconstruccion del edificio, que finalmente termina desplazandose hacia el norte, a la parte exterior de las murallas (más bien sobre ellas). En 1799 se comenza la construcción del edificio que hoy conocemos, si bien su portada era algo distinta y fué posteriormente modificada en el siglo XIX.

Volviendo a la plaza, esta se articula ahora en torno a este nuevo edificio y su configuración actual data del siglo XVIII en cuyos años comienzan a levantarse los edificios, muchos de los cuales aún podemos contemplar.Aún así esta era la mitad de tamaño de la de ahora, pues la nueva defensa de la ciudad, hacia que se encontrase separada del mar por un lienzo de muralla, en el que se encontraba la Puerta del Mar, que daba acceso a los embarcaderos y al muelle donde se alojaba la flota que mantenía el comercio con ultramar.

Durante el siglo XVII tuvo dos nombres: Plaza Real, y después De Armas. En 1644 se colocó una fuente de mármol que fue durante muchos años la única fuente pública de la ciudad. La estatua de Hércules que caracterizaba esta fuente, se encuentra actualmente en el patio principal del Ayuntamiento. (Un Hercules por cierto, un tanto "malcarado" y que provocó el gaditano dicho "eres más feo que el hercules del paseo"). Ya en el siglo XVIII, tomó nuevamente el nombre de Plaza Real. Posteriormente se llamó Plaza de San Juan de Dios y también Plaza de la Misericordia, debido al hospital del mismo nombre que se fundó junto al Ayuntamiento. En 1833 se llamó Plaza de Isabel II con motivo de la proclamación de la reina. Una vez que fue destronada se le puso el nombre de Plaza del Pueblo. Volvió a tomar el nombre de la reina en la Restauración y en los años 1873 y 1931 se llamó Plaza de la República.

En la plaza estuvo el mercado que, desde sus comienzos con puestos formados por cajones, pasando por los barracones de madera que fueron sustituidos con motivo de la visita de Carlos IV por puestos de mampostería, provocó siempre un malestar en la ciudad por la suciedad y el desorden que sufría la plaza. Durante la segunda mitad del siglo XIX fue principal objetivo de la alcaldía acabar con el mercado. Lo consiguió el alcalde Francisco Guerra Jiménez, en 1888, que realizó obras de reforma y embellecimiento, plantó palmeras, colocó las farolas de hierro fundido al modelo de París y trazó y pavimentó las aceras. Su inauguración fue el 24 de diciembre de 1889. La demolición de las murallas en 1906, y el relleno de esta zona al mar, dio a la plaza una mayor amplitud. El 28 de noviembre de 1909 se inauguró el monumento al político gaditano Segismundo Moret. Ocupaba el centro de la plaza, sobre unos grandes escalones de mármol y una hermosa balaustrada. En 1929 la plaza fue objeto de una contundente reforma que se centró en una nueva pavimentación, la colocación del arbolado y la disposición que actualmente ofrece. En 1954 la estatua de Moret fue trasladada de sitio, debido a que sus amplias escalinatas suponían un impedimento para el tráfico, y fue sustituida por el actual obelisco que, aunque tenga una placa con una brevísima historia de Cádiz obra de José María Pemán, fue creado únicamente para el ordenamiento de la circulación y el amarre de los cables del tranvía y trolebús.

Así pues, esta plaza ha sido como vemos desde muy antiguo, el centro neuralgico de la ciudad. Aqui ha habido mercado, se han celebrado fiestas y bailes, revueltas y levantamientos. Incluso ha sido coso taurino donde se han visto corridas de toros. Actualmente se encuentra en plena reforma, ya que su maltrecho pavimento, debido a alguna actuación anterior, no presentaba su mejor aspecto. Ahora se pretende unificar y consolidad las dos zonas que la componen, así como su unión al paseo de Canalejas y la ordenación y restricción del trafico, dandole mayor importancia a la peatonalización. Así mismo, se trasladará al "exiliado" Moret a su original ubicación.

Pero, como digo al principo, la Plaza no solo esta formada por su suelo, sino por los edificios y las gentes que la habitan. Dos de sus edificaciones más importantes son la iglesia del Hospital de la Misericordia de los Hermanos de la Orden de San Juan de Dios y el Ayuntamiento.

La iglesia data de 1688. Es de estilo barroco, con planta de cruz griega inserta en un cuadrado, sobre el crucero tiene una cúpula y las naves laterales se cubren con bóveda de arista. Llegó a ejercer de catedral durante los años en los que la principal, tras un ataque anglo-holandés, estuvo bajo reformas. En el siglo XVIII se reformó su fachada exterior , con una portada neoclásica y una torre. Esta está situada en ángulo con las fachadas exteriores, presenta una decoración de pilastras jónicas adosadas y mármoles italianos coronada con un chapitel bulboso, obra de Torcuato Cayón en 1768.El interior es de estilo barroco. Aunque un poco oscura, vemos un hermoso retablo mayor de 1688, presidido por la Virgen del Buen Suceso del siglo XVIII. Llama enormemente la atención el crucificado del Cristo de la Misericordia, una impresionante talla del siglo XVIII. Para entrar en el hospital tenemos que hacerlo a la vuelta, por la calle de San Juan de Dios. Allí disfrutamos de su hermoso patio, del que destaca su escalera adornada con zócalos de azulejos holandeses del XVIII, y de la pequeña capilla rococó del interior, con pinturas y espejos. En el interior predominan los retablos del siglo XVIII, de rocalla dorada y mármoles italianos, y otros de estilo neoclásico como el de San Rafael, el de San Juan de Dios y el de San José obras de Benjumeda.

El otro gran edificio de esta plaza es el Ayuntamiento. La construcción actual data de finales del XVIII. Realmente es de una gran belleza, diríase que incluso de porte solemne. Tras una parte central sostenida con cuatro columnas, se erige un torreón con un primer cuerpo de planta cuadrada y un segundo octogonal con un gracioso templete y una cúpula semiesférica. En la base de la torre, a un lado y otro se hallan las estatuas de los patronos de la ciudad.

Otro bello edificio de esta plaza es la casa de los Pazos de Miranda, concretamente la que se halla en el número 11. Data de 1795, y consta de cinco plantas, rematadas con una preciosa azotea balaustrada con jarrones. Es obra del arquitecto Miguel de Olivares. Actualmente es de propiedad municipal y la conocemos en cadiz como el Edificio Amaya, ya que en su anterior etapa fue sede de los almacenes del mismo nombre.

Y hasta aqui esta breve reseña de la plaza que nos da la bienvenida al llegar a Cádiz, zona de paso obligada para los que aqui vivimos y punto de reunión de los grandes acontecimientos.

LA NOCHE DE LAS BARBACOAS

08 AGOSTO 2010

 

Decía mi padre, que el Trofeo Carranza era el fín del verano. Ese último fin de semana de Agosto, daba paso a un nuevo més donde las vacaciones terminaban y había que comenzar nuevamente con la rutina escolar, por aquel entonces.

Mucho ha cambiado la cosa. Hoy en día no solo no se celebra el último fin de semana de agosto, si no que además esta celebración sufre una taimada, pero real, persecución politica que no busca otra cosa que acabar con ella.

Me gustaría retrotraerme a los origenes de esta fiesta, espontaneos, como todas las cosas buenas, para que comprobeis hasta que punto, el deseo de poder y el querer manejar algo puede llegar a dañar los sueños de un pueblo.

Corrian los ochenta y muy poco. Hablo de mis primeros recuerdos. Las playas de Cádiz, aún no existía la Bandera Azul ni los premios a la calidad ambiental, tenian dos turnos... De día, playa, donde incluso se permitian los juegos de pelota, y de noche... De noche la playa en verano mostraba su lado más original. Las familias bajabamos a reunirnos, entre amigos, y preparar unas barbacoas, a modo de improvisado chalet con piscina. Allí ibamos todos, con las sillas, las sombrillas, por aquello de la humedad, la barbacoa, el carbón, la sangría... en fin. Esto se repetía durante todo el verano. Era fantastico pasear por el Paseo Maritimo o por Fernandez Ladreda, oliendo el humo que ascendía de la playa impregnado en mil aromas de caballa y piriñaca. Luego de comer, jugar, incluso bañarnos... recoger y vuelta a casa. Eso hasta que llegaba el trofeo. Ese fin de semana, tradicionalmente el último del mes, y para celebrar las victorias de nuestro equipo, teniamos la costumbre de acudir a los alrededores del estadio, donde los porteros, en los últimos minutos del partido abrian las puertas para que accedie todo el que quisiese al estadio. Y de ahí, hubiese ganado o no nuestro equipo, ibamos para la playa.

En los noventa, el gobierno prohibió el tema de las acampadas en la costa y, por tanto, tambien en la playa, y con ello, las barbacoas. Tras unas largas negociaciones, el ayuntamiento decidión autorizar las barbacoas, pero exclusivamente el dia de la final del Trofeo. Esto provocó la concentración de todo el mundo en un mismo día y con ello el llenado de las playas, hecho este que llamó la atención de los medios de comunicación y la difusión de esta fiesta por toda España. La alcaldesa de Cádiz viendo las posibiliades de promoción que podria tener esto para la ciudad, decidió incluso llegar a inscribir en el libro Guiness de los Records la celebración como la mayor concentración de barbacoas en la playa. Y lo consiguió, vaya si lo consiguió. El año 2000 fué el año del pricipio del fin. La playa acogió esa noche a más de 200.000 personas, en una ciudad con una población de 120.000, y donde no todos participamos. Habia sido un reclamo magnifico. Pero, ay amigo, que todo tiene un pero: la mañana siguiente a la fiesta vimos las consecuencias, En la playa aparecieron, amen de los tradicionales restos de carbon y pescado, objetos tan dispares como carritos de supermercado, un frigorifico, muebles, mesas, restos de barbacoas y... un sofá. Este fué el desencadenante de un sinfín de tropelias politicas y donde dije digo, diego diego. Ahora la fiesta no era buena para la ciudad ni las playas. Había que acabar con esto.

El ayuntamiento, al año siguiente, controló un poco más los accesos a las playas, no permitiendo la bajada de lo que no sea barbacoa y punto. Se dispusieron bidones para la basura, se repartieron ceniceros de un solo uso, y se rogó encarecidamente que el personal se comportase civicamente. Nos jugabamos la tan preciada Bandera Azul que la Comunidad Europea le regala a las mejores playas del contiente. Y empezó el declive. Unos años más tarde, Costas emitió un informe sorpresa donde hablaba del altisimo impacto ambiental que tenía la fiesta en la costa gaditana, cuya contaminación no desaparecía hasta pasado bastante tiempo. El Ayuntamiento, como no, rebatió esta idea con un contra-informe, defendiendo, extrañamente, la celebración de las barbacoas. A los dos años Costas rectifica y reconoce que el impacto no solo es minimo, sino que no afecta para nada al ecositema. Ahora es el ayuntamiento el que mueve baza y, presionado por una pequeña representación de vecinos "votantes fieles a su partido" que tras realizar una recogida popular de firmas, donde obtuvieron más de 2.000 contra la celebración de las barbacoas, decide poner freno a esto y por un lado acotar la zona de celebración, por otro limitar el tiempo de permamencia en la playa. El control ferreo de acceso a la playa hace que ya mucha gente no baje ni barbacoas y se limite a comerse unos bocadillos. La masificación y las mareas impiden que uno pueda disfrutar en la playa de ese ratito, otrora tan gaditano. Además la prohibición del consumo de alcohol en la calle, la llamada Ley Antibotellón, ha provocado que miles de jovenes, aprovechen esta noche para organizar botellones en plena playa, y ya ni bocadillo ni nada. En fin. Un asco.

De momento, creo que el ayuntamiento está errando el tiro, ya que habria que desorganizar la noche para que esta volviese a ser espontanea. Eso sí, con control y civismo. SI al acceso controlado a la playa. SI a los planes de limpieza, incluido el reparto de bolsas para las cenizas. SI a los reuniones familiares, con guitarra y balón incluido. SI a ocupar toda la playa libremente. NO al botellón. NO a los guarros e incivicos que ensucian y detrozan las playas. NO al chaqueteo politico que baila al son que más le convenga. NO a dejarnos pisar nuestras tradiciones.

Esta noche no sé como estará la cosa, pero una cosa es cierta: Yo no acudiré, como hace ya unos años mientras no se puedan celebrar las barbacoas como las disfrutabamos antaño y, sobre todo, mientras no supongan el Final del Verano.

 

WICKIE, EL VIKINGO

27 SEPTIEMBRE 2009

 

"ESTOY ENTUSIASMADO" Esa seria la frase que resume mi estado de animo desde que me he enterado del próximo estreno de la pelicula "WICKIE EL VIKINGO" el día 2 de octubre. Voy a contar los dias para ir a verla.

De momento os dejo un trailer.

 

SE ACABÓ LO QUE SE DABA

27 DE JULIO DE 2009

Pues si señores. El camino llegó a su fin y con el, las vacaciones. Espero que esta aventura que hemos vivido os haya llegado a traves del blog. Pero lo mejor no se puede escribir y casi ni contar. Lo mejor lo llevamos grabado acá adentro, donde dicen que se fabrican los sentimientos. Lo que si puedo, es regalaros unas cuantas fotos del "paseo".Que las disfruteis.

E ir pensando que, si nadie lo remedia antes, para el 2011, volveré para hacer una ruta más larga. Intentaré que sean 10 dias al menos.

(Las fotos deberían estar en la seccion de fotos de la web)

EL FENICIO PEREGRINO

1 de julio de 2009

A mediado de mes tengo pensado hacerme una pequeña parte del Camino de Santiago. Como quiera que esto lleva su tiempo, he creado un blog para que podais ir siguiendo mis aventuras y desventuras por esos caminos del Señor. Yo y mi fiel escudero Cristian, pasaremos reporte de cuanto acontezca a lo largo de los cinco días que esperamos que dure esta cruzada.

En este enlace accedereis a ello, oiga.